domingo, junio 11, 2006

BALCON INTERIOR





A María Saona... hasta nuestro abril ausente.




Cuantas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
Y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
Y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
Llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos,
Substancias extrañamente inseparables y perdidas.

Pablo Neruda.






ADACUCHO

En la noche el silencio se apoderó del bosque,
La luna entre el ramaje
Tus ojos detenidos en los míos.
Mis manos atrapadas en las tuyas.

Y el canto lejano de un zorzal
A media noche.

Huimos del ruido para habitar el silencio
Una casa de barro rodeada de insectos
Horas detenidas
Arañas liberadas
Por el calor de una olla que calienta
Nuestra hambre de ayer.

En la noche mi alma se apoderó de tus besos
El viento dormido,
El mundo callado
Y el ramaje del bosque flotando en el tiempo

Un pájaro canta lejano.




PRINCESA CHANCA



Tu amor es una barca en mi noche
Una puerta de madera nos devuelve la mañana
Mil novecientos treinta y siete.

Namora es una flor
El valle esconde gritos que cargan las hormigas
Por túneles secretos.

Ya no vamos a buscarnos a las tres de la tarde.

Las dalias se agitan también.

Princesa Chanca
Hace siglos todo el cielo del Perú era tu reino,
Yo entonces coronaba tus tardes
Con esa corona invisible del tiempo.

Y te buscaba en las batallas que lidiaba
Buscando la prisión que te tenía secuestrada.

Princesa Chanca
Hace siglos te perdí entre jóvenes caciques.

Ya no he vuelto a morir,
Terminó mi última batalla,
Tu amor es una barca,
Tu amor es la llama que incendia este delirio.



CAMINO




Una flor en el camino
Roja,
Silvestre
Frágil.

Cipreses en otoño
Tierra cubierta de hojarasca.

Tu cuerpo atraviesa el bosque
Mis ojos siguen tu camino.

Mis pasos siguen tu destino
Las piedras ruedan al vacío
Flor roja de medio camino
Silvestre, frágil.

El otoño se ha partido en dos
Nuestros ojos lloran lo perdido.




NOCHE



La casa en medio del bosque,
Las sombras atraviesan el camino.

Noche de luna derramándose en la hierba
Los ojos de abril se asoman a mirarnos.

Ajenas al mundo
Una fila de hormigas va cargando nuestros sueños,
La madriguera de un escarabajo
Es una cuenca vacía.

Tus manos atraparon el viento
Un camino largo hasta la puerta.

El bosque tiene frío y la lluvia está triste,
Un ave perdida
Vuela hasta las tejas.

La hoguera de leña secas
Humea penas viejas,
El rocío de la noche se estrella en el follaje.

A esta hora un día
Te acordarás de este febrero
Y el agua fresca de tu mañana
Llamará a tu ventana
En gotas gruesas de lluvia buena.



AL PIE DEL ACANTILADO



Detuvimos el tiempo en un vuelo de mariposas
Un
Eucalipto
Agitaba el crepúsculo.

Resurrección de escarabajos
Al
Pie
Del acantilado,
La casita techo de teja.

En la casita techo rojo
Dos sombras
Untándose de amor bajo la luna,
Al
Pie
De la noche

Dos de la mañana
Sigo buscando tu recuerdo en la hoguera de mi amor
La tierra es fresca como mis sueños,
Un nido distante se mece en un molle
Es la casa deshabitada del amor,
Un nido abandonado.

Hemos vuelto al campo como ayer
Una cigarra canta
Más distante un grillo, el crepúsculo se enciende.
La noche es el pan que nuestra hambre devora.


CAMINO II



Tus manos me llevan a todos los caminos
Hay silencios empedrados
Y hay caminos que conducen a desiertos parajes.

Desde abril te amaba a esta hora.

Mi pena
Fue un camino
Por donde me iba
Para siempre.

Por donde me iba sembrando otoños
(Hoy recojo los inviernos)
Mientras buscaba en mi corazón
Hundiendo mis manos
En ese espacio vacío
De la ausencia



SEPULCROS


Hace siglos se amaron otros sueños,
Sueños que un día no tuvieron final
Y ya nadie despertó.

Por eso hay tumbas de piedra en este camino
(El bosque es una mortaja en de silencio)

Un día también ellos fueron felices
Y la misma luna los bañaba,
La misma
Que hoy humedece tu mirada.

Hace más de mil años
Los hombres del Perú
Aquí, también se amaban
Y aún
Entonces
El río era una melodía larga como ahora.

Ahora que floreces
Junto a las moras silvestres
Como hace mil años en inútiles batallas.

Nada puede el tiempo
Cuando el crepúsculo arde en la memoria
Y el viento trae ausencias
Sepultadas para siempre.




JALCA



A mitad del camino
Frío silencio de jalca,
Ichu desolado en abandono.
Hasta esta tierra
Solo llegan los ecos.

El cielo agoniza
En ocre tristeza
El frío me llama
Y tu recuerdo me busca

Como blancas palomas
Persiguiendo la angustia.



NOCTURNO DE AUSENCIA



Devuelvo tu mirada a la tarde
La atraviesa por un túnel de negras carcajadas,
Ahora ya no podemos mojarnos
Esta lluvia que llama a la puerta ya no nos pertenece,
Ni el pan que duerme a las seis en la canasta,
Tampoco el traje de enero
Que alguna vez dejamos tendido al sol.

Quiero sembrar en el río de tu pecho
Esta hora que me duele mientras camino en la calle,
Mientras rebusco entre fechas vacías
Nombres vacíos de gentes que están muertas.

Un viejo libro es la llave que me regresa alas sombras
Un niño en una esquina se devora su hambre
Con las únicas manos que le queda a la tarde
Con esa lengua de fuego que es el hambre en una esquina.

Por eso prefiero subir corriendo las escaleras del templo
Y le pregunto a la puerta si aún le queda aliento,
Un sacerdote cruza el umbral con las manos vacías
Y su ausente mirada me anuncia soledades largas.

Por eso me angustia tu ausencia y tu mirada
Aquella que ahora habita en mi recuerdo.



NAUFRAGIO


Anaranjados crepúsculos se agitan en las flores
El cielo es un espejo que dibuja la noche,
El canto de las últimas aves cruza el horizonte
Y el agua de las alturas también cae a la tierra.

Se desata el tiempo prisionero hasta los labios
Como llamas en el tiempo arde tu mirada
Hasta esta tarde llega tu recuerdo en olas
Al arrecife de mi amor en esta sola orilla.

Barco fantasma, niebla de mar ausente
Los trozos de un naufragio se arrastran en la espuma,
Agoniza la esperanza entre maderas rotas
Sólo tu amor inmenso da vida a esta agonía
Y resucita el tiempo para devolverme la vida.




BUSCANDO TU RECUERDO EN LA LUZ DEL ARCOIRIS




En este crepúsculo de crímenes sutiles
Como decapitar un trébol con los labios
O espantar a las mariposas de las flores amarillas,

En este crepúsculo de inútiles esperas
Que arañan tu recuerdo
También esta pena se cubre de sombra
Para buscarte entre una calle larga de días.

Por eso salgo a caminar por los abismos
En esos parajes desolados donde descansa la lluvia,
En ese retorno vacío al cual aún no has llegado.

Pero al final la tarde muere cubierta de silencio
Beata solitaria, reclinada hasta la puerta del olvido.
Beata de mi tarde a la que nunca llega.

Quiero buscar en este silencio dormido en la ventana
El eco de tu risa recorriendo mi sueño
Preguntando en los parques por tu regreso.

Por eso espero en las estaciones cuando se detiene el recuerdo
Tu rostro descendiendo a la tarde más feliz
A esa luz de arco iris que yo veía por tus ojos
Cuando nuestra sangre era un río arrastrando nuestro amor
A ese rincón silencioso que hoy arrastra tu nombre.


AUSENCIA






A la luz de esta lámpara te busco
Como un camino sin luz a mitad de la madrugada
Te busco en estos pasos
Como la canción que nadie ha cantado.

Un suave rumor cae del cielo en gotas finas
En esta tenue oscuridad de invierno

De mis manos escapan las sombras
Tras de tu ausencia,
Una esquina en la calle me dice que estoy solo,
Mi propia infancia ha vuelto a buscarme
Para jugar a la ronda eternamente tomados de la mano
Y la luz intermitente de tu ausencia
Asesina las sombras de esta pena.

Un perro sin nadie bosteza al otro lado de la calle
El silencio de sus ojeras cae al pavimento
Y ese suave rumor de la pena de no verte
Repica en mi alma de nuevo tu ausencia.




EL ÚLTIMO REGRESO



Recodo de nostalgia
Una caravana de gitanos camina por la orilla
De esta tarde
Tu rostro se ha esculpido en mi memoria
Sobre mi piel herida por las fauces de la pena.

Esta tarde de madera
También esta tallada de ausencia.

A veces el agua también se quiebra
En las frágiles pupilas de la hierba,
Allá a donde la luz de las estrellas no llega
En ese espacio donde la sombra plantó con sus manos
Los cristales cuajados de milenarias lágrimas.

Voy a trepar al monte más alto
Con mi niñez cargada en una manta
Con los tallos de geranios hurtados en mi propia tumba,
Pero esos pétalos no serán el equipaje de las hormigas
Ni el barco donde navegue el sueño azul de la mañana.

Tu amor como una sombra en la tarde
Se posó en la memoria de mil abriles,
Los mil abriles que no viviremos
Pero los pocos que alcancemos atarán nuestras manos
Frente a la grandeza del mar infinito,
Frente a las horas cautivas en mi pecho
Y beberemos del silencio cuando nuestras noches sedientas
Nos pidan a gritos el último regreso.





CAMINO DE HERRADURA



Esta dimensión inacabable se va calle abajo
Como un caballo que agoniza jadeante
Mi recuerdo se asoma al tuyo María.

De los dobleces de esta sombra uniforme
Solo quedan mis pasos trepando un camino de herradura
Arrancando flores anaranjadas para tu corona
De esta tarde de invierno.

Pero las horas destruyen los dolores
Una larga fila se detiene ante el jardín de tus ojos,
En esos lirios puros de tu mirada
Que mis lágrimas riegan cada madrugada.

Estas dimensiones tiernas alimentan a las aves
El agua que baja sobre las piedras te llama,
También la neblina que llega como una blanca sombra
También mi alma a esta hora de bruma.



EVOCANDO OTOÑOS



En esta hilera de tiempo que son las horas
Cayendo una a una como la lluvia.

La sombra de abril se desliza en ese traje solo
De tu mirada
Y de tu cuerpo desnudo,
En ese traje que ya nunca ha de quedarte como aquella vez
Con esa mirada que atrapaba mi voz
Para devolverla a la tarde, libre.

Y me diste alas cuando la lluvia mojaba mi tristeza
Tú abriste la puerta de mi prisión
Cuando estaba cautivo en rejas de sombra.

Y así las rosas florecieron en esos rincones fríos
A donde el aire no me llegaba,
Donde las estrellas sin cielo se refugiaban.

Tú tomaste mis manos cuando una garganta de olvido
Me había tragado
Y corría desesperado por los pasillos vacíos del mundo.

Por eso ahora salgo a buscarte
En ese horizonte encendido de tus labios bajo el cielo,
Como ayer cuando abril florecía en racimos,
Racimos en hilera de tiempo que son las horas.

Por eso ahora para buscarte
Abro mi corazón entre circunstancias desiertas
Y te encuentro suspendida en mi mañana
En esa larga espera de días nuevos.




ABRIL AZUL



Para seguir tus pasos he enterrado mi pasado
Aquellos días que dormían en el fondo de mis ojos
Una
Casa
Muerta
Y unas hojas que el otoño se llevo para siempre.

Desde esta ventana se ve la puerta de mañana,
Un camino a donde llega el tiempo como un río
Y el jardín lleno de invierno
Hasta el día que lluevan estrellas de tus manos.

Ese día Azul será una niña jugando en la cascada del tiempo
En esa hoy vacía, desposeída,


esa casa que ha crecido entre el musgo de los duendes
Que sembraron las cenizas del otoño
Bajo los perfiles de sus manos llenos de flores.

Por eso olvidamos sobre una piedra vacía
Las llaves que también olvidaron su destino,
Para amarnos abril hizo una corona de helechos
Y la noche te coronó con esa llama de los días.

Abril regresa cargado de distancias largas
Trescientos sesenta y cinco días sobre el polvo del camino
De mi ayer no queda más que ruinas,
De tu amor crecieron rosas en el cielo de mi noche.

Un patio aguarda a la lluvia que cae triste desde las tejas
Azul contempla de una ventana nuestro mañana.

La vida se anuncia en tu piel… afuera aún llueve
Mi amor llega hasta ti como una ola que se va y no regresa
Detenida en los días y en tu piel.

1 comentario:

Javier dijo...

Una buena forma de dar a conocer la cultura, y aún más cuando es cajamarquina, artistas cajamarquinos haciendose hoyer por el mundo.

Exitos... De hecho que el tiempo te ayudara y con la accion llegaras a tus metas.